ERASMUS +: FINALIZAMOS NUESTRO PROYECTO CON LA VISITA A FINLANDIA

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En Pirkkala, en las proximidades de Tampere (Finlandia), varios maestros/as del CEIP “Paula Soler Sanchiz” hemos tenido la gran oportunidad de visitar dos Colegios durante cinco días. Esta visita se enmarca dentro del Proyecto Erasmus + “Let’s get school outdoor” en el que participa nuestro Colegio y que con esta visita llega a su fin. Han sido tres años de duración del Proyecto en los que el principal objetivo ha sido trabajar con actividades fuera del colegio y comprobar lo exitosas que resultan este tipo de actividades, teniendo al mismo tiempo la ocasión de poder comparar, experimentar y aprender de otros centros educativos de otros países europeos que nos han acompañado en esta aventura educativa (Suecia, República Checa, Polonia y Finlandia).

Durante esta última visita a Finlandia, además de programar y poner en común las actividades que se han  estado realizando con nuestros alumnos/as en cada uno de los Colegios participantes en el Proyecto, también hemos trabajado en la común elaboración del informe final del Proyecto y en la recopilación y comprobación de todas las actividades programadas en el Proyecto inicial.

A su vez, hemos tenido la oportunidad de presenciar las principales características que nos ofrece el tan alabado sistema educativo finlandés. No vamos a desarrollar en este artículo un estudio exhaustivo de dicho sistema, pero sí queremos dar a conocer algunas de las peculiaridades del mismo que han llamado especialmente nuestra atención.

Los edificios de los Colegios visitados son un tanto antiguos, pero están dotados de todo tipo de tecnología (pizarras digitales con proyectores de primera generación, ipad y portátiles para los alumnos/as, cámaras de documentos…). También destaca la dotación con otro material educativo (biblioteca de centro y de aulas, gran variedad de instrumentos en aula de música – piano incluido -, mucha diversidad de material de tipo manipulativo…). Nos ha llamado bastante la atención la existencia de un taller con todo tipo de herramientas que sería la envidia de cualquier buen aficionado al bricolaje. Los niños/as utilizan este taller bajo la supervisión de sus profesores, pero se les deja libertad para que ellos aprendan a utilizar estas herramientas y sean conscientes de lo que un mal uso de las mismas supone. Saben que pueden cortarse o herirse con estas herramientas, pero es un riesgo que entienden y asumen para que el niño/a aprenda a ser consciente de ello y saber cómo afrontarlo.

Esa es una de las grandes características del sistema educativo finlandés: la autonomía del alumno/a para que este aprenda por sí mismo y del resto de sus compañeros/as. Y esta autonomía se manifiesta tanto en el desarrollo de las clases (dejando espacio para que el niño/a aprenda y descubra por sí mismo) como en aspectos más cotidianos como el hecho de que los alumnos/as asisten al colegio sin compañía de ningún adulto, en su propia bicicleta, recorriendo a veces distancias de hasta 3 ó 4 km. (incluso en los crudos inviernos con sus grandes nevadas).

La Educación Infantil se extiende hasta los 6 años y, a partir de esta edad, hasta los 12 años, los niños/as permanecen en Primaria. Esta escolarización es muy similar a nuestro sistema educativo, si bien en Finlandia los niños/as de Infantil y Primaria asisten a colegios diferentes.

La enseñanza de la lectoescritura comienza a partir de los 6 años, cuando se considera que el alumno/a ha madurado para ello. En cuanto a los idiomas, comienzan a impartirse desde los 8 años (inglés y sueco, obligatorios, y español como idioma optativo).

El profesorado goza de una gran reconocimiento y prestigio social, siendo muy respetado por alumnos/as y familias, con unas estupendas relaciones entre todos los miembros de la comunidad educativa.

Solamente se dan calificaciones numéricas a partir de 5º curso. Hasta este nivel se informa a las familias del desarrollo educativo de sus hijos/as mediante unos boletines informativos de progreso, pero que no incluyen calificaciones.

No todos los niños/as imparten el mismo número de horas semanales. Estas se van incrementando, dependiendo de la edad, desde las 20 horas semanales para los más pequeños/as hasta las 30 horas para los alumnos/as de cursos superiores.

Aunque se utiliza el cuaderno y libros de fichas para realizar actividades por escrito, estas suponen un pequeño porcentaje dentro del total de actividades que se realizan, dándole mucha más importancia a actividades de tipo oral, manipulativo, experimental, de interacción con su entorno y, en especial, actividades cooperativas. Aquellos alumnos/as que necesitan de especial atención cuentan con un importante profesorado que se ocupa de su apoyo educativo (sirva como ejemplo que uno de los colegios visitados contaba con 16 maestros/as y 7 asistentes/profesores de apoyo).

Por último, queremos destacar que, aunque el gobierno finlandés es el que programa el currículum de las asignaturas que en España denominaríamos “troncales”, cada colegio tiene la autonomía suficiente para ofertar otras asignaturas optativas propias de la idiosincrasia de la región en que se encuentra y de su entorno geográfico.

Aunque podríamos continuar analizando muchos más aspectos del sistema educativo finlandés, queremos finalizar resumiendo lo que, a nuestro juicio, es la clave del mismo: ofrecer una atención más individualizada al alumno/a que fomente su desarrollo personal y su autonomía, pero dándole una especial relevancia al trabajo cooperativo. icono foto